martes, 17 de noviembre de 2009

La historia de un cuaderno legendario

"Es el heredero del legendario cuaderno usado por artistas como Vincent Van Gogh, Pablo Picasso, Ernst Hemmingway o Bruce Chatwin". Es lo que nos cuenta la historia de este pequeño sketchbook de bolsillo. Nadie sabe decir a ciencia cierta si es verdad, y eso acrecenta la leyenda alrededor de él... Más aún cuando en el centro de México es un poco difícil conseguirlo... en primera porque sólo es exportado en estas ciudades por el Fondo de Cultura Económica, y les llega solamente una vez al año, y en segunda porque su precio lo hace poco accesible para la mayoría de los quebuscan un sketchbook apropiado para trabajar. Durante mucho tiempo me pregunté qué lo hacía especial? Porqué esa terquedad de algunos compañeros por trabajar en estos cuadernos conocidos como Moleskine? Durante los meses que traté de conseguir uno, mis expectativas acerca de tener uno subían cada vez más. Ni en papelerías especializadas, ni en grandes librerías, ni en tiendas de cómics lo vendían. Todos sabían de él, pero todos apuntaban al FEC, asegurando que se podían conseguir ahí. Y cuando al fin llegué. Sólo encontré agendas y cuadernos de notas de la marca, pero no un sketchbook. Tuve que esperar un mes más para poder conseguir uno. Y no fue el clásico de forro negro del que todos hablaban. Una cubierta de tela verde es el forro del moleskine de edicion 'Van Gogh Museum' que poseo... Fuera de este detalle, el cuadernillo es igual a los tradicionales. Lo primero que salta a la vista es la pequeña banda elástica que sostiene al cuadernillo, que evita que se abra y se maltraten las hojas... lo segundo, es el tamaño. Cabe perfectamente en el bolsillo del pantalón, y su cubierta semirígida es óptima para evitar malformaciones. cuando se abre, la textura del papel es simplemente deliciosa. Hojas gruesas, más gruesas de lo normal, con acabado algo satinado, la sensación es hasta relajante, y el lápiz fluye sin interrupciones de ningún tipo. Pero lo más maravilloso, es el encuadernado, que permite abrir las páginas del Moleskine por completo, pudiendo usar ambas páginas (izquierda y derecha) para crear un dibujo continuo. Y como un plus, un pequeño bolsillo expandible al final del cuaderno, hecho del mismo papel, donde uno puede guardar papeles y notas pequeñas. Ahora entiendo porqué es un cuaderno fascinante. Más allá de la leyenda olas historias que los creadores o consumidores formen alrededor de él. El Moleskine es un perfecto compañero de viajes, dando la oportunidad de dibujar, anotar, bocetar o detallar lo que a uno se le ocurra, prácticamente donse se desee. Me he comprado una buena dotación, que espero me dure hasta el próximo año, cuando el FCE traiga más, mientras tanto seguiré disfrutando nuevamente, la sensación de dibujar en papel, y corrigiendo en la marcha mis errores de composición cuando dibujo sin poder usar el Ctrl+T o el Ctrl+Z.
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