sábado, 12 de julio de 2014

Todo tiene un principio.

Normalmente evito, cuando estoy en redes sociales, ver videos absurdos o tontos. En mi amargosidad considero que cuando ves demasiados de esos videos la percepción general de las cosas se va modificando y te vas haciendo insensible a ciertas conductas. Sin embargo, de vez en cuándo me topo con algún video que, tratando de ser denigrante o burlón, me muestra una cara de la sociedad que es triste ver cada vez más.

En el video que vi hoy, dos sujetos en un vehículo graban a una chica, muy delgada, en un vestido de color azul chillante y unos tacones enormes. La chica camina dificultosamente por la calle, tomada del brazo de quien parece ser su padre, o tal vez su abuelo, y tropieza cada diez segundos al no estar acostumbrada a andar en unos zapatos tan enormes, mientras su acompañante se aferra a ella y trata de impedir que caiga al suelo mientras avanzan lentamente por la calle. Mientras graban el video, los dos tipos van haciendo comentarios burlones, y sus carcajadas apenas los dejan respirar, a cada tropezón de ella, las risotadas son más sonoras, y aparentemente la finalidad del video es grabar el momento en que ella se caiga, cosa que, aunque es esperada por los dos tipos, en realidad nunca sucede.

El video tiene comentarios de muchos tipos, la gran mayoría en tono burlón y denigrante, no sólo haciendo menos a la chica, sino insultándola por no saber caminar con tacones, y el video, desde su fuente original, ha sido compartido más de 21mil veces. El comentario general es algo como "Si no sabe usarlos, para qué se los pone?".

Lejos de hacerme reir, me puse en el lugar de la chica, y me hizo recordar cuando hace muchos años comencé a dibujar con estilo manga. En aquél entonces, la gente alrededor no solamente se burlaba a cada tropezón, sino que se empeñaban en exhibir esos tropezones públicamente, y aunque yo trataba de avanzar penosamente en esta carrera, era evidente que me había puesto unos zapatos mucho más altos de lo que yo esperaba, y los combinaba con una imagen que, si bien no era la más adecuada, a mi me hacía sentir bien. Y la gente usaba mi falta de experiencia para reírse, para insultarme, para divertirse divulgándolo, y también me llamaron "naco" o "indio" o me salían con un "si no sabes, para qué lo haces?", mientras alrededor también había muchas personas a las que ni les importaba, porque, evidentemente, no era asunto suyo. Con todo y todo, tuve a mi lado a esas personas que se aferraron a mi, y de un modo u otro me apoyaron en mi decisión y no me dejaron caer, y fue gracias a ellas, y a mi terquedad, que pude seguir avanzando.

Lo más interesante de esto, es que esta conducta se ha repetido a lo largo de los años, una y otra vez con cada cosa nueva que he intentado hacer... Cuando quise dirigir una revista, cuando quise ser director de arte, cuando quise hacer fondos para animación, cuando por azares del destino tuve la oportunidad de dar clases en una universidad... A la larga, te haces a la idea de ésta conducta, sabes que va a suceder y aprendes a no ser afectado por ello, y aunque es muy desafortunado saber que habrá más gente deseando que caigas que aquella que va a tratar de ayudarte, sabes que quienes se aferran a ti serán las personas que compartirán el resto de tu vida contigo, en muy variados formatos.

No sé quién sea la chica del video, en realidad no sé su edad ni qué meta tenga en la vida. No sé si la persona que está a su lado podrá o querrá mantenerse ahí por muchos años más o no... Lo único que sé es que si ella se aferra a la idea de querer caminar con tacones altos, lo va a conseguir, y los que ahora se burlan, van a pensar muy diferente cuando la vean caminando en la calle espectacularmente enfundada en el vestido que ella considere que le siente bien, dando pasos largos y seguros.

Y si acaso ella o alguien que se sienta en las mismas circunstancias llegar a leer esto, quisiera decirle lo siguiente:

Deseo con todas mis fuerzas que las burlas y los insultos no afecten tu corazón, que no tengas miedo de saberte capaz de conseguir lo que te propongas, ya sea porque lo desees o porque la vida, por un giro inesperado, te lleve hacia allá. Que te aferres a tus sueños y a esa persona que está a tu lado, y que junto o lejos de ella, te ayudes a ti misma para no dejarte caer, y que, si acaso llegaras a caer, tengas la fuerza y determinación para levantarte y seguir soñando. Créeme cuando te digo que siempre, en cualquier circunstancia, es algo que va a valer infinitamente la pena.
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