lunes, 26 de mayo de 2008

Mientras son Peras o son Manzanas...


Diario mental del topo...

De los pro's y contra's de trabajar como artista independiente o como artista para una empresa (En México).

Al trabajar como artista independiente, cada uno tiene la libertad (y no) de escojer los trabajos que uno desea llevar a cabo, de acuerdo a las aptitudes, estilo, o gusto personal de cada artista. La salvedad toma lugar cuando por falta de trabajo, este 'tiene' que tomar trabajos que no necesariamente son del gusto del artista, pero que dejarán un buen dinero para sobrevivir el mes. Otros beneficios adicionales son la posibilidad de manejar el tiempo libre a placer, pues el artista mide sus tiempos de entrega de acuerdo a su velocidad y calidad en el trabajo y puede decidir el trabajar o no determinado día, si es que la cantidad de trabajo no lo tiene remachado a la silla de trabajo todo el tiempo. Así mismo, el artista podría argumentar que es su propio jefe, pues no hay nadie que le ordene qué hacer ni tiene que estar sujeto a un horario designado por algún jefe de personal, pero la realidad de las cosas es que tiene que sujetarse a los horarios empresariales y disposición de un contador que técnicamente tiene en su mano el decidir si el artista comerá esa semana o no, esto aunado al hecho de que la mayoría de las agencias y/o editoriales donde el artista regularmente puede desempeñar su trabajo, tardan semanas si no es que meses en pagar.

Al trabajar para una empresa, el artista goza de un sueldo fijo y (si bien le va) de prestaciones, bonos y seguro social. El sueldo puede variar de acuerdo a sus aptitudes y eso abre posibilidades adquisitivas importantes, pues brinda la posibilidad de independizarse y comenzar a adquirir bienes de valor vanal como consolas de videojuegos, sistemas de audio, televisores, etc. o bienes de un valor social trascendental, como auto, ropa, departamento, etc. El problema puede resultar de un mal manejo de las finanzas, lo que llevaría al artista a desvelarse pensando en cómo saldar las cuentas pendientes adquiridas a plazos o consiguiendo trabajos independientes para acompletar para el pago de la tarjeta. Si tiene la fortuna de entrar en una empresa de ambiente cordial, el artista podrá convivir con OTROS artistas que comparten sus conocimientos y mantienen un trabajo basado en la cooperación y aporte de ideas creativas, las cuales ayudrán a enriquecer gracias a la retroalimentación sus habilidades, mejorando e implementanto nuevas formas de trabajo. Al trabajar para una empresa, las cadenas de mando bien establecidas obligan de cierta manera al artista a trabajar en lo que se le ordena, atendiendo en la mayoría de los casos a caprichos de clientes y/o agencias publicitarias que muy a menudo, ni ellos mismos saben qué quieren. Así pues, es su trabajo meterse en la cabeza de dichas personas y tratar de adivinar qué es lo más acercado a lo que les gustaría ver. La jornada laboral en muchas de las veces es brutal, pues la mayor parte del tiempo el cliente se la pasa decidiendo qué es lo que quiere, mientras que dejan los últimos días (y hablar en plural es franco optimismo) para que los artistas lleven a cabo aquello que los mandos superiores han solicitado, siendo un horario habitual, entrar a las 9 de la mañana, y salir cuando termine el trabajo, aún cuando 'terminar el trabajo' implique quedarse tres días seguidos en la empresa.

Así, un artista tiene por lo menos estas dos opciones en las cuales incurrir dentro de su carrera artística, pero vaya, siempre existe la posibilidad que, mientras son peras o son manzanas, el artista puede tomar lo bueno de ambas cosas y resignarse a que las leyes de Murphy hagan lo que deben de hacer. En cualquier caso, un buen par de colchones... uno ortopédico en la casa y uno de dinero en un banco harán su trabajo mucho más libre, creativo y placentero.
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